La redacción como proceso

Aunque son dos cosas que están relacionadas y, sin duda, van de la mano, son dos cosas distintas. En el sentido estricto, “escribir” es poner letras o palabras juntas al margen de su coherencia y “redactar” es desarrollar una idea ya madurada por escrito. Luego está el tema de la escritura literaria pero no lo vamos a tratar (de momento). Atendiendo a esta definición, no todo el que sabe escribir sabe redactar porque como bien dicen en El blog del redactor freelancecuando redactas lo haces con intencionalidad y una planificación previa

Justo es un tema sobre el que he estado pensando mucho en los últimos días. Poder escribir con una intención y planificación previa es algo que se desarrolla con el tiempo y que requiere práctica y entrenamiento. Se puede estudiar específicamente para ello, pero también, creo, se debe cavilar a título individual. En mi caso particular, soy una gran lectora de todo tipo de textos. Además, me gusta reflexionar sobre lo que leo y darle vueltas a esas ideas. Esa es la base de una buena redacción y también, el objetivo principal de un buen artículo: que dé qué pensar.  Por otro lado, y esto es ya completamente personal, disfruto particularmente con ensayos y artículos en francés porque en Francia machacan la redacción desde la educación obligatoria mucho más que en España. Y leer en francés textos no literarios es un deleite, sí, pero también es un aprendizaje.

Todo esto, al margen de los conocimientos de otros idiomas, son cuestiones que no todo el mundo trabaja. Si os fijáis, todavía no me he puesto a escribir. Solo he hablado de disfrutar con la lectura y la reflexión. Para poder contar algo es necesario tener algo que contar y ese “algo” son ideas que florecen por observación e inspiración ajena. Por supuesto, siguiendo la máxima de la carrera de traducción, “a traducir se aprende traduciendo”, podemos decir que “a redactar se aprende redactando”. Y, aunque este blog en particular solo esté empezando, yo llevo escribiendo textos de todo tipo desde hace más de 10 años. En particular, blogs de viajes pero también, blogs de traducción y redacción, e incluso alguno sobre experiencias personales, pero también artículos para diversos clientes de forma profesional. El resultado final es que escribo sin parar porque me encanta tener un tema sobre el que escribir, me encanta investigar y leer para poder sacar mis propias conclusiones y provocar en los demás una reacción sobre algo que me interesa.

Con esto quiero decir que si bien es cierto que no todo el mundo puede ponerse a redactar de la noche a la mañana, tampoco hace falta un don especial que te hace escribir 500 palabras en media hora. Pero sí hay que tener en cuenta algunas cosas y trabajar otras como puede ser ¿qué capacidad de organización mental tengo? ¿Cómo puedo desarrollarla? ¿Qué me gusta leer y sobre qué me gusta escribir? Incluso cuestiones básicas: ¿Conozco las normas de gramática y sintaxis de mi lengua materna? ¿Las utilizo sin dudar?

Ahora que ya tienes algunas preguntas, te toca buscar las respuestas. Y por supuesto, puedes compartir tu opinión o experiencia personal conmigo en los comentarios.

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