Traducir el currículum: más allá de las palabras

Imagen de Rawpixel obtenida en Unsplash

En más de una ocasión me han llegado emails de gente que se iba al extranjero (o quería irse) y me pedía una traducción del currículum para la ocasión. Sin entrar en la redacción del propio currículum, a menudo me he encontrado entre la espada y la pared porque este es un asunto delicado y muy muy cultural, hasta tal punto que en algunos casos tendría que haber cambiado hasta el propio formato. De hecho, esta es una de las razones por las que se creo el currículum europeo, tan bien intencionado como poco útil, salvo que postules para las instituciones europeas (porque nadie más lo usa y va en contra de todas las recomendaciones que puede darte una persona en Recursos Humanos), no tiene mucho éxito.

Me encuentro entre la espada y la pared porque, según el país de origen y el de destino, tendría que eliminar o añadir elementos que, o bien no me corresponden o bien, no tengo. Puedo avisar al cliente, por supuesto (y lo hago cuando puedo), y que luego esa sea su decisión, pero como traductora siempre me quedo con un extraño sabor de boca. Cuando trabajo directamente con el cliente me resulta más fácil pero a través de una agencia, muchas veces es imposible obtener esta información por cuestiones de privacidad, por ejemplo. Por eso he querido escribir este artículo. Si alguien lo lee y está pensando en buscar trabajo fuera, puede venirle bien.

No existe un modelo único

Esta sería la primera norma y la más importante. Como suele pasar con cualquier texto, cada currículum es reflejo de la cultura y las normas de su país. Así, en algunos lugares, como Canadá, no está bien visto poner foto y en otros directamente está prohibido porque se cree que fomenta la discriminación. Esto se puede aplicar a muchos otros datos personales, como puede ser el estado civil o el sexo (aunque esto lo suele desvelar el nombre). En otros lugares, es fundamental poner la foto y datos como la fecha de nacimiento. Incluso algunas empresas tienen normas aparte y pueden pedir cosas como el signo astrológico (o eso he oído). Y esto sin entrar en el contenido o el formato.

Es importante conocer, aunque sea de forma general, lo que se espera de tu currículum en ese país porque si no, da igual la experiencia que tengas: lo pueden echar para atrás. La cosa se complica cuando todavía no hablamos bien el idioma del país al que queremos ir, pero siempre podemos preguntar en páginas o foros para viajeros o inmigrantes si han observado algo particular sobre la forma de redactar o presentar los currículos allí. Por ejemplo, en Suiza es habitual y se espera encontrar aficiones o voluntariado ya que eso da una idea del carácter de la persona. Es lógico, si aparece “Organización de fiestas y eventos en el colegio de mis hijos”, no solo indica que se tienen buenas capacidades de organización y gestión del estrés, sino también, algo de experiencia.

Por todo ello, quizá merezca la pena contratar un experto en Recursos Humanos que nos ayude a redactar el currículum por primera vez o encontrar un traductor profesional que conozca el tema y el país de destino para que lo adapte en la medida de lo posible.

Imagen de Rawpixel obtenida en Unsplash

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *